Los Joven Club celebraron el 26 de Julio

En el  aniversario 67 del ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, los Joven Club de Computación y Electrónica del municipio de Baraguá realizaron  una charla con la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana sobre dichos acontecimientos de la historia patria.
La charla se impartió en ambas instalaciones y estuvo centrada en el impacto de la efeméride en nuestro pueblo. Otros combatientes también compartieron sus experiencias con jóvenes y pioneros interesados en la historia reciente de la patria hermosa. La actividad fue precedida por una recogida de materias primas como fuente de ahorro y recuperación para la economía del país.
Sin Fidel, no existe el 26.No solo fue él quien lo hizo historia, quien lo vistió de dignidad, de gloria, de un coraje estremecedor. Fue, además, quien le siguió dando forma, vida y prolongación perpetua, calendarios arriba.Imposible, para los menos jóvenes, olvidar su permanente comparecencia, año tras año, 26 por 26, frente a los ojos y a los oídos de Cuba entera, desde la provincia que resultase ganadora de las actividades centrales con motivo de la efeméride.
Estos sucesos dejaron huella trascendente a partir de constituirse en la respuesta adecuada a la situación nacional y regional donde los espacios para las reivindicaciones populares no podían ser más estrechos y asfixiantes,  si bien los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago en Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, no tuvieron el éxito planeado, tampoco fueron meras escaramuzas a las puertas de sendas fortalezas militares.
Inmediatamente después de estos hechos, el gobierno reaccionó con una brutal represión. Batista decretó el estado de sitio en Santiago de Cuba y la suspensión de las garantías constitucionales en todo el territorio nacional; clausuró el periódico «Noticias de Hoy», órgano del Partido Socialista Popular, y aplicó la censura a la prensa y la radio de todo el país. Creaba así las condiciones para lanzar a los cuerpos represivos con violencia y sin riesgo de publicidad contra la rebeldía popular.
En relación con los asaltantes del Moncada, ordenó que se asesinara a diez revolucionarios por cada soldado muerto en combate. Excepto unos pocos combatientes que pudieron escapar ayudados por el pueblo, casi todos los demás fueron capturados y gran parte de ellos asesinados en los días sucesivos. Solo seis asaltantes de los dos cuarteles habían perecido en la lucha; pero las fuerzas represivas del régimen asesinaron a 55, y a dos personas ajenas a los acontecimientos. Además, a diferencia del trato humano dado por los revolucionarios a los militares que cayeron en su poder, los asaltantes prisioneros fueron torturados antes de ser ultimados, y después se les presentó como caídos en combate.

Autor: 
Yenisley Lima Rios
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